Cada año, el 26 de julio, el tradicional barrio de Santa Ana, uno de los más antiguos y emblemáticos de la ciudad del Cusco, celebra a su patrona con una festividad que reúne devoción religiosa, música, danzas y costumbres que han perdurado por generaciones. Esta celebración forma parte del amplio calendario festivo cusqueño y representa una oportunidad para conocer la esencia de la cultura viva de la antigua capital del Imperio Inca.
Historia de la festividad
La devoción a Santa Ana, madre de la Virgen María y abuela de Jesús según la tradición cristiana, llegó al Cusco durante la época colonial con la evangelización española. Sobre antiguas zonas habitadas por poblaciones indígenas se establecieron templos y parroquias dedicados a distintos santos, entre ellos Santa Ana, cuyo templo se convirtió en uno de los principales centros religiosos de la ciudad.
Con el paso de los siglos, la festividad incorporó elementos propios de la tradición andina, dando origen a una celebración donde la fe católica convive con expresiones culturales locales, convirtiéndose en un reflejo del mestizaje que caracteriza al Cusco.
¿Cómo se celebra?
La fiesta comienza con actividades religiosas como novenas, misas y la solemne procesión de la imagen de Santa Ana por las calles del barrio. Durante el recorrido, vecinos y visitantes acompañan la imagen entre flores, música de bandas y muestras de profunda devoción.
Uno de los momentos más esperados es la participación de las comparsas de danzas tradicionales, que llenan las calles de color con trajes típicos y coreografías representativas de distintas provincias del Cusco y de otras regiones del Perú.
La música, los fuegos artificiales y las reuniones familiares forman parte del ambiente festivo, mientras que las calles se convierten en espacios de encuentro para toda la comunidad.
Gastronomía tradicional
Como ocurre en muchas festividades cusqueñas, la gastronomía ocupa un lugar especial. Durante estos días es posible disfrutar de platos tradicionales como:
- Chiri Uchu, considerado el plato emblemático de las grandes festividades cusqueñas.
- Lechón al horno con tamales.
- Chicharrón con mote.
- Caldo de gallina.
- Dulces tradicionales y bebidas típicas.
Los visitantes también pueden recorrer los puestos instalados alrededor de la plaza y del templo para degustar productos locales preparados por las familias del barrio.
Un barrio con historia
El barrio de Santa Ana no solo destaca por su festividad. Es uno de los sectores más antiguos de Cusco y ofrece una de las mejores vistas panorámicas del centro histórico. Sus calles empedradas, casas coloniales y ambiente tradicional permiten descubrir una faceta auténtica de la ciudad, alejada del ritmo turístico habitual.
Además, desde sus miradores se pueden apreciar iglesias, plazas y los característicos tejados rojizos que hacen del Cusco una ciudad única.
Una experiencia auténtica
Visitar Cusco durante la Festividad de Santa Ana permite vivir una celebración donde la historia, la religión y las tradiciones populares se unen en un mismo escenario. Más allá de los actos religiosos, la fiesta representa la identidad de un barrio que conserva con orgullo sus costumbres y comparte con visitantes nacionales y extranjeros la riqueza de su patrimonio cultural.
Si buscas conocer el lado más auténtico de Cusco, la Festividad de Santa Ana es una excelente oportunidad para acercarte a sus tradiciones, disfrutar de su gastronomía y experimentar la hospitalidad de una comunidad que mantiene viva una celebración con siglos de historia.

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